Hay que hablar

No hay transformación efectiva sin una comunicación abierta y continua con todas las personas dentro de la organización, si esto era cierto antes, nunca antes ha sido tan evidente la necesidad de generar canales de dialogo que nos permitan mantener un foco conjunto.

La problemática de esta coyuntura no solo es fisiológica, COVID – 19 ha tenido y tendrá un efecto profundamente negativo en la salud mental de nuestra sociedad; la incertidumbre, el aislamiento, el miedo a lo desconocido, el cambio en el ritmo de vida, la sensación continua de impotencia frente a un enemigo invisible, ha dejado ver la fragilidad de nuestro balance interno.

En el último estudio llevado acabo por FORBES de 2700 personas tanto en EE.UU como en Europa, podemos evidenciar lo siguiente:

  • 67% reportan niveles más altos de estrés
  • 57% reportan niveles mas altos de ansiedad
  • 53% reportan tristeza cotidiana

Es importante tener en cuenta que la realidad personal de todas las personas que nos rodean ha cambiado y desde ahí necesitamos generar empatía y desde nuestra capacidad brindarles herramientas de claridad y confianza.

Es cierto que estamos entrando en una recesión económica sin comparación y que todos estamos navegando aguas desconocidas, por eso, ahora más que nunca necesitamos comunicarnos de manera honesta y clara.

Muchos líderes de empresas tendrán que tomar decisiones muy duras en los próximos meses y esto desafortunadamente afectará miles de vidas y familias, por eso necesitamos darles el parte de tranquilidad a nuestros colegas, inversionistas, acreedores, clientes que lo poco que sabemos de esta situación y las decisiones que estamos tomando, desde la resiliencia y la voluntad de seguir adelante, las estamos compartiendo con ellos de manera pro-activa.

La comunicación no tiene como objetivo tener la razón, ni tampoco ser popular, ni demostrar que somos los que mas sabemos. El objetivo de comunicarnos es compartir, saber que nos estamos solos, que nos necesitamos para salir adelante y ya que todos estamos creando esta realidad conjunta necesitamos tener la mayor cantidad de información común.

Por esto los invitamos a sistematizar sus comunicaciones a través de los medios que elijan, este es el plan que les sugerimos.

  1. Colegas – Diario. Así sea un saludo. Una noticia. Una reunión de 10 minutos, dejen saber a sus equipos que están con ellos. No saben cuanto puede significar para cada uno de ellos una presencia de continuidad y empatía. Escuchen a sus equipos, todos estamos administrando nuestros propios demonios, ayudémonos.
  2. Clientes – Cada 3 días. Déjenlos saber que están haciendo, como lo están haciendo. No solo vendan, háganlos parte de este proceso de transformación. Esto genera un vínculo de unión, ellos los necesitan tanto como ustedes a ellos.
  3. Acreedores – Semanal. Todas las empresas hacemos parte de un sistema en el que muchos otros están involucrados, no les de miedo o pereza hablar con sus acreedores. Al contrario, necesitamos encontrar nuevas maneras de relacionarnos, de mejorar el flujo de caja, de apoyarnos y esto solo se construye a través de una comunicación continua donde la buena fe, es lo primero que traemos a la mesa.
  4. Accionistas – Quincenal. Para aquellos de ustedes que tienen accionistas, no esperen a que los llamen, convoquen ustedes. Explíquenles el mercado, como lo están viendo, cuales son las consideraciones para el futuro, contar con el apoyo de este grupo será esencial en la reconstrucción de nuestros procesos productivos.

Esta disciplina de comunicación mientras desarrollamos el llamado “Nuevo Normal” no solo ayuda a las personas que lo reciben sino a las personas que lo gestionan, nos exigen pensar en el Norte y concentrarnos en lo que nos une para crear juntos una nueva historia y no lamentarnos de la que nos tocó.

 

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