La necesidad de vulnerarnos

Damos fe de primera mano que los empresarios saben lo que hacen; son excelentes operadores de sus negocios, sienten una profunda empatía por sus colegas y conocen su entorno. Esto los hace apasionados, entregados, y comprometidos a estas empresas que son mucho más que un medio de producción, son un propósito de vida y en muchos casos una gran y extensa familia.

Por supuesto que esto tiene sus pormenores, y es que en medio del cariño por la gente que nos rodea, la necesidad de acertar y la mirada sesgada de las decisiones que hemos tomado en el pasado, encontramos puntos ciegos que amenazan aquello mismo que estamos tratando de salvaguardar.

Es cierto que la coyuntura de la pandemia ha dejado un largo listado de industrias malheridas, a su vez, este fenómeno ha demostrado la carencia de una cultura de cambio en la fibra empresarial no solo de nuestro país sino a nivel global. Nos resistimos a cambiar, nos incomoda la idea, nos vulnera, nos recuerda que no estamos en control y hacemos lo más fácil a corto plazo y lo más contraproducente para nuestros objetivos reales; metemos la cabeza en la arena con la infundamentada esperanza que la tormenta va a pasar sin que nosotros nos tengamos que mover de nuestra zona de confort.

El 2020 fue un año sin precedentes para todos y cada uno de nosotros, pero debemos tener claro que el golpe económico y empresarial no ha comenzado. Las ayudas del gobierno en formas de subsidios, las líneas de créditos alternativas cómo la de Bancoldex que tuvo a disposición más de COP 600.000 millones para empresas afectadas por la pandemia, y la amabilidad de la banca en términos de su voluntad de refinanciación tienen un fin en el horizonte visible y no nos va a quedar más que tomar las decisiones que llevamos postergando.

Lo cierto es que la vacuna es una esperanza material, pero por ahora, es solo eso. La capacidad logística de los gobiernos para cumplir con los planes de distribución han sido pobres en el mejor de los casos. Un ejemplo de esto es Francia, que con una de las tasas de mortalidad más alta del mundo en este momento, contratos de suministro de la vacuna y más cinco semanas desde el inicio de este proceso solo ha cubierto 1,8% de la población frente al esperando 8%.

Además de esto, debemos tener en cuenta que las líneas de producción de las farmacéuticas no tienen como responder suficientemente rápido a la desbordada demanda para el producto. Aunque parece que el proceso legal de la UE en contra de la farmacéutica Pfizer se diluyo en una nueva ronda de  negociaciones, el problema de suministro seguirá siendo un punto neutral para todas nuestras economías en los próximos meses sino años. Esto sin tener en cuenta que el virus ha sido mucho más rápido que nosotros para responder a los cambios en el ambiente, lo cual le ha permitido mutar de manera continua, abriendo una nueva pregunta frente a la efectividad de la vacuna para re-abrir las economías.

Lo importante de esto no es entrar en pánico, de ninguna manera, como especie somos por naturaleza adaptables y ahora más que nunca tenemos la capacidad de dar respuesta a las amenazas biológicas que siempre han estado presentes en nuestra historia. Lo que si debemos tener claro es que no hay ni va a haber una respuesta mágica, ni una solución única. La real amenaza de que esta coyuntura se siga replicando en diferentes variaciones y medidas nos exige tomar decisiones inmediatas, el plan estratégico de contención ya que la crisis no da espera. Comiencen hoy, revisen su mercado, hablen con sus proveedores, analicen a sus competidores y den inicio al cambio, redefinan sus propuestas de valor, den inicio a un proceso de transformación real y contundente así esto exija tomar decisiones difíciles y a veces dolorosas. Sus empresas y más aún nuestras economías agradecerán la valentía y tenacidad que hoy les exige dar este primer paso.

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