Todas las crisis son únicas, pero todas se parecen

Las crisis hacen parte natural de los ciclos empresariales, por eso debemos aprender a mantener un sistema para su manejo. Desde nuestra experiencia, estos son los pasos esenciales para afrontar las inevitables crisis de una manera objetiva, desapasionada y realista:

  1. Volver a lo básico.

Las empresas que han generado inercia tienden a olvidar lo básico y se confían en que los resultados que han generado serán sostenibles por siempre, esto es una de las grandes pantallas de humo que enceguecen a las empresas y las llevan a la crisis. La práctica de volver a lo básico nos exige recordar qué fue lo que nos permitió cumplir con nuestros objetivos iniciales y darnos cuenta de que la situación actual no nos permitirá seguir cumpliendo en el futuro, este es el recordatorio que la empresa es la tierra fértil en la que podemos plantar la semilla que más se parezca al futuro que queremos construir pero que sin cuidarla no va a dar frutos por más que suframos.

  1. (Re) conocer mi entorno: El mapa no es el terreno

En la misma línea de la amnesia corporativa descrita arriba, a las empresas se les olvida que sus clientes se transforman y que nos debemos acoplar a este hecho ineludible de manera ágil para no perder el interés de las personas que ya hemos logrado captar. Esto requiere que estemos revisando y evaluando las condiciones externas de manera sistemática y así poder adelantarnos a los eventos sin que estos nos golpeen o minimizar su impacto. Esto significa que lo que vemos a diez mil metros de altura no es necesariamente cierto en el terreno por lo cual sentarnos a revisar documentos para llegar a conclusiones que no están impregnadas de la realidad viva y cambiante del mercado no es una forma efectiva de toma de decisiones pensando en los objetivos de una transformación.

  1. (Re) estructurar mis procesos. Hacer bien lo que hago bien

En muchos casos las empresas están en automático, se acostumbran a seguir haciendo lo que han hecho en el pasado sin verificación alguna de las eficiencias que se pueden generar, no solo a partir de la tecnificación sino también de la tercerización. La excelencia es costosa y a veces por buscar la excelencia en procesos que no aportan a nuestro valor agregado destinamos recursos de una manera que no es óptima para nuestros objetivos.

  1. (Re) evaluar mis recursos: Nunca es un problema de plata.

El 100% de los empresarios con los que trabajamos nos han expuesto  que su problema es de plata y lo que necesitan es un nuevo crédito para poder darle la vuelta a la empresa, en todos los casos respondemos lo mismo: La plata es un resultado, NO un medio de gestión. Por lo cual es solo un síntoma que no se pueda solventar hasta que no se encuentre la causa real que llevo a la iliquidez y la crisis. No podemos caer en pensar que existe una sola razón que nos condujo a las crisis, siempre son una serie de circunstancias que se van gestando y que se reúnen en el momento preciso.

  1. Equipos en crisis: Para bien o para mal, pero para todos.

Hay quienes piensan que las empresas entran en crisis y a causa de esto el equipo cae en efecto dominó, la realidad es que las crisis se inician con el recurso humano que conjuntamente, según su manera de operar aporta de manera activa a la gestión de este  ecosistema que llamamos empresa y conforme a su dinámica afectan positiva o negativamente su desarrollo. En nuestra experiencia, no hemos encontrado un ejemplo que evidencie que un equipo alineado, motivado, capacitado y apasionado hayan conducido un problema estructural. Esto no significa que los equipos no puedan cometer errores, o sean infalibles, lo que significa es que de forma casi inequívoca un equipo sano lidera una empresa sana, por eso esta premisa es esencial para la transformación que tantos deseamos y tan pocos realmente logran.

  1. Plan de manejo de crisis: Volver al tablero

La mayor parte de las empresas en crisis que asesoramos están en una de dos situaciones: O no tienen un plan estratégico claro, medible y socializado o lo tienen, pero no está en ejecución, lo cual es básicamente lo mismo con el agravante que consideran que la estrategia no sirve. El plan de crisis comienza por determinar un plan estratégico práctico y rápido donde se determinan las acciones a tomar a 30, 90 y 180 días, sin excusas. Lo que quede consensuado en este documento es lo que se va a cumplir de manera absoluta. Después de esta ejecución inicial comenzamos a mirar los objetivos a mediano plazo con la mira en un gran objetivo que se construirá paso a paso.

  1. Implementación: Iniciar por lo pequeño.

Cuando el plan de manejo de crisis está listo, es el momento de comenzar a ejecutar. Para muchos empresarios esta es la etapa más dura, debido a que se deben tomar decisiones que, aunque necesarias, no son populares lo cual  esto último  puede llegar a ser un factor que  pone en riesgo la implementación de las mismas, para evadir la incomodidad del conflicto de pareceres. En la mayoría de los procesos que hemos apoyado (incluyendo el de nuestra propia empresa en el 2009) el socio que debe ejecutar las tareas derivadas del plan de crisis prefiere no hacerlo y asumir el riesgo de seguir en el statu quo sabiendo abiertamente que no es sostenible. En estos casos, de ser necesario, resulta muy útil darle ese rol a un externo que lo asuma para que la transición se haga de una manera efectiva e implacable. El Norte se debe mantener a toda costa porque sin saberlo los sacrificios que no están dispuestos a hacer hoy y las incomodidades que no se quieren vivir, ponen en riesgo lo mismo que están tratando de resguardar.

  1. Cambio genético de la empresa: Nosotros amamos el cambio.

Los humanos, a pesar de saber teóricamente que lo único constante en la vida es el cambio estamos condicionados para resistirnos a él, le tememos a todo lo que nos exige cambiar y nos genera ansiedad, incomodidad y desosiego; por esto la actitud fluida frente a la transformación es una característica inherente al éxito. Son pocos los que tienen disponibilidad para generar y gestionar el cambio como una práctica continua y voluntaria, por ello las empresas que aprenden de las crisis de manera efectiva y logran asumir la flexibilidad ante el cambio son las que logran trascender los retos tanto externos como internos. La adaptabilidad es la característica más importante en la consolidación de longevidad empresarial, Darwin decía de las especies: “no es el más fuerte de las especies el que sobrevive, tampoco es el más inteligente el que sobrevive. Es aquel que es más adaptable al cambio.”, esto es lo que tenemos que aprender de la naturaleza para ponerlo en práctica, teniendo en cuenta que para que las empresas adquieran esta adaptabilidad, nosotros a nivel personal debemos adquirirla.

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