La dolorosa transformación

Después de haber afrontado la quiebra de nuestra empresa familiar nos dimos cuenta de que el ciclo clásico de las fases de desarrollo de un negocio requiere tener en cuenta la necesaria transformación de las empresas para seguir vigentes en el mercado. En el modelo rígido, simplemente se asume que en algún momento los productos o servicios que ofrece la empresa ya no van a encontrar mercado, sea por cambio en los patrones de consumo, falta de competitividad, guerra de precios, ineficiencias en la producción o cualquiera de un sinnúmero de razones y que por una o varias de ellas las empresas esta predestinadas a perecer.

Nosotros creemos algo completamente diferente, nuestra filosofía está basada en asumir estos momentos coyunturales, como la apertura a un nuevo ciclo que abre la posibilidad de las segunda oportunidad (Y después una tercera y una cuarta ad infinitum) para aceptar la realidad cambiante en la que vivimos y los errores que cometimos, para identificar los cambios que debemos hacer, implementar las acciones necesarias, aprender del pasado y proyectar el futuro desde un presente flexible al cambio.

La filosofía es sencilla.

Aceptar

Este parece ser siempre el paso más duro. De hecho, es todo un camino de transformación a nivel del ser humano y su transcendencia. En la aceptación y gestionamiento de la vida, basada en lo que es, están fundamentadas por grandes corrientes espirituales que llevan al ser humano a su verdadero despertar y consecuente desarrollo. Aquí asumimos la realidad de lo que no está funcionando y encontramos la humildad para reconocer que pese a nuestros mejores esfuerzos no estamos logrando los resultados esperados y debemos hacer algo diferente. Este no es un espacio de juicio, es un espacio de apertura, de dejar el ego y saber que lo podemos hacer mejor.

Reconocer 

Antes de actuar debemos saber exactamente qué es lo que debemos cambiar con un enfoque analítico y aterrizado de las condiciones reales del mercado, y así evitarnos el error de soltar tiros al aire que pueden generar peores resultados de los que lograríamos no haciendo nada y continuar como estamos. Sabemos que hay cosas en las que el instinto es una cualidad diferenciadora y que la intuición es fundamental a la hora de buscar y definir caminos, sin embargo, también sabemos que frente a una crisis todas nuestras decisiones deben estar soportadas, validadas y definidas por información objetiva y verificable, que a lo que el instinto y la intuición nos muestran. El reconocer no es interpretar (Para eso hay otros momentos) es observar objetivamente para poder construir desde una base que todos podamos ver sin sesgos.

Identificar

En esta fase aprovechamos la claridad que nos da el anterior paso y una vez reconocidos los cambios requeridos definimos como vamos a afrontar los retos de manera sistemática y sostenida. Decidimos las acciones que vamos a tomar, las que deberán estar aprobadas por el equipo y tomamos el riesgo razonado de movernos adelante con el plan. Identificamos de manera organizada y con un objetivo claro y verificable en el radar, los pasos que se hacen necesarios dar para desplegar el camino del cambio que sacará la empresa de la crisis y la mantendrá a flote y en constante desarrollo.

Implementar

Esta es la parte donde nos ponemos mano a la obra y nos movemos a la acción. Ejecutamos de manera estratégica, planeada y enfocada las acciones previstas con las cuales haremos frente a la necesidad de cambio y monitoreamos los resultados de manera continua, a través de procedimientos que se establecen de manera clara y disciplinada, para tener espacio de reacción frente algún imprevisto o de aprovechamiento de algún beneficio no esperado.

Aprender

Asimilamos el ciclo de lo vivido como una enriquecedora experiencia que nos hizo crecer, agradecemos el aprendizaje y lo capitalizamos, incorporándolo a nuestra cotidianidad, implementando acciones, definiendo prácticas y generando una nueva cultura empresarial surgida del aprendizaje que impacte a todos las personas que conforman la empresa, tanto la familia como los empleados, con la cual se sostendrá el crecimiento y se incorporará la decisión de renovación conforme el cambio de los tiempos y del mercado.

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