Descansar como medio de productividad

Las nuevas condiciones laborales nos han proporcionado un sinnúmero más de responsabilidades que nos exigen un nivel de excelencia que supera la capacidad humana. Hay que mantenerse enfocado, alegre, sereno, optimista, paciente y ante todo lleno de nuevas y mejores ideas para ser parte del denominado “New normal” que aún no sabemos que es. Los días pasan diferentes para cada uno de nosotros, pero la falta de balance es el mismo para todos, trabajamos más, damos más, nos exigimos más y sin entender por qué, nada es suficiente y nuestros esfuerzos acaban en un incremento exponencial de frustración y una mayor exigencia.

¿Quién iba a pensar que en la comodidad de nuestras casas íbamos a tener que afrontar una presión más alta que en nuestras vidas de escritorio? Entendido que el lema de los últimos 20 años para muchos de nosotros ha sido MÁS. Más de lo que sea, más trabajo, más plata, más velocidad, más reconocimiento, más tiempo, más viajes, más libros, más ejercicio, más, más, más.

Por supuesto la teoría de hacer más se viene redefiniendo y que mejor momento que ahora para entender cómo podemos ser más efectivos sin tener que estar condenados al cansancio continuo y la frustración existencial. Nunca en la historia se nos ha exigido un cambio tan profundo como este y que torpes seríamos si no tomáramos esta oportunidad para transformar la real fibra de las empresas que al fin y al cabo son literal humanos.

En el libro Peak Performance de Brad Stulberg y Steve Magness estos dos autores discuten los hallazgos de varios estudios hechos en los últimos 10 años donde documentan las diferentes formas de llegar a nuestro pico más alto de rendimiento sin importar el área de la vida que estemos trabajando. Desde atletas de alto rendimiento hasta científicos de talla mundial y artistas reconocidos globalmente, uno de los grandes hallazgos comunes en la vida de personas con grandes logros es la capacidad de balancear efectivamente el trabajo y el descanso.

Como muchos probablemente ya saben, la teoría de hacer más y más ejercicio para lograr mejores resultados esta mandada a recoger desde hace muchos años, lo que genera el mayor impacto en el desarrollo muscular es el estrés muscular y el descanso posterior para que el cuerpo, al entender que tiene que hacer más esfuerzo, se fortalezca para asumir la carga. Esto no es información nueva, lo que sí es una conclusión nueva es la similitud entre el comportamiento de la masa muscular y el tejido del cerebro.

El tema con el cerebro es que el esfuerzo que hacemos no es solo cuando estamos tratando de descifrar problemas, también ocurre cuando estamos en auto control. En el 2018 se llevó acabo el siguiente experimento: 50 personas entraron a un salón que olía a galletas recién horneadas, a 25 se les dio la posibilidad de comerse todas las galletas que quisieran y a los otros 25 no se les permitió comerse ninguna. Después de 30 minutos se les entregó a cada grupo unos problemas para solucionar y el grupo que no había comido galletas duro un promedio de 8 minutos y 9 intentos hasta darse por vencidos, el que si comió galletas, duro un promedio de 20 minutos y 33 intentos.

Variaciones de este experimento han sido ejecutadas en un gran número de centros científicos y el resultado siempre es el mismo, al igual que nuestros músculos, el cerebro se cansa y no puede rendir a su nivel óptimo hasta que no tenga un espacio de descompresión que le permita volver a activar las conexiones entre neuronas. Esto quiere decir que en un mundo que requiere que innovemos, que solucionemos problemas complejos de manera rutinaria y que aceptemos las restricciones de una vida en cuarentena necesitamos dejar de hacer perpetuamente más. La realidad es que si queremos ser más efectivos en esta realidad lo que necesitamos hacer es menos pero mejor y esto significa encontrar de manera forzosa como descansar y callar el mundo que tan insistentemente nos dice que hagamos lo que menos nos conviene.

 

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